Todo el mundo sabe el gran impacto positivo que tiene el ejercicio para el metabolismo. Fortalece los músculos, desarrolla y mejora la coordinación y el equilibrio, pero, ¿qué pasa con el cerebro? ¿Aporta alguna cosa al órgano más importante del cuerpo? Uno de los estudios más importantes de los últimos años revela que así, y que además podría ser una de las mejores armas para prevenir el Alzheimer.

El ejercicio físico moderado podría prevenirlo

El Alzheimer es una de las enfermedades más terribles que existen, y de las que más teme la gente padecer. Pero, hoy en día, han salido a la luz diferentes métodos con los que se puede prevenir la aparición del Alzheimer, y uno de los más efectivos puede que sea la práctica de ejercicio regular.

Al menos, a esta conclusión ha llegado el equipo de la Universidad Goethe de Frankfurt compuesto por gerontólogos y médicos deportivos que han realizado el primer estudio que marca una relación entre el ejercicio y el metabolismo cerebral. Dicho estudio ha sido dirigido por el profesor Johannes Pantel, director del Departamento de Gerontología del Instituto de Medicina y por el profesor Winfried Banzaer, rector del Departamento de Medicina del Deporte.

Tras haber examinado los efectos del ejercicio regular en el metabolismo cerebral y la memoria de 60 personas, entre 65 – 85 años, en un ensayo controlado aleatorio, los investigadores se dieron cuenta que el ejercicio físico condujo a concentraciones estables de colina, un metabolito que suele aumentar en el momento que hay pérdida de neuronas, como sucede con el Alzheimer. En el caso del grupo de control, los niveles de colina aumentaron, así como sus aptitudes físicas, mayor eficiencia cardiaca y una mejor coordinación tras los entrenamientos.

Así pues, dichos resultados establecer que el ejercicio físico no solo mejora la condición física del practicante, sino que también tiene un poderoso efecto neuroprotector que previene la muerte de las neuronas. Los resultados de este estudio han sido publicados en Translational Psychiatry, la misma revista en la que se publicaron estudios que demostraron que el ejercicio físico es bueno para prevenir el deterioro cognitivo o la demencia durante la vejez.

Una vez más se ha demostrado que tan efectivo puede resultar el ejercicio físico, y que tan importante es incorporarlo a la vida diaria. Hasta actividades menos convencionales como el bowling puede ayudar a mantener sanas las neuronas del cerebro y así poder prevenir el Alzheimer.

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