Muchos años han tenido que esperar los fans de la serie para poder ver en carne y hueso a Goku y compañía. Se habían generado muchas dudas alrededor de la película, de sí cumpliría las expectativas, de si seguiría siendo fiel al mundo creado por Akira Toriyama… Cuando te propones a realizar una obra de estas características, con millones de fans acérrimos a esta saga alrededor del mundo, debes ser consciente de que entre tus manos hay algo de mucho, mucho valor. Sin embargo parece ser que James Wong no lo fue el día que decidió rodar esta película.

Dragon Ball Evolution definitivamente no ha conseguido cumplir con las expectativas de los fans de la serie. Pero no solo no ha conseguido cumplirlas (tarea que se planteaba ardua desde el principio), sino que parece que el propósito de esta cinta era el de ser una broma de mal gusto de cara a los seguidores. Hay historias que admiten la libre interpretación por parte de director, historias a las que un lavado de cara pude venir bien, y Dragon Ball definitivamente no es una de estas historias. Aquí los seguidores buscan que se transmita la esencia de la saga lo más fielmente posible, algo que no se ha conseguido, incluso da la sensación que con ganas se ha tratado de no aproximarse en ningún momento al manga original.

Como resultado tenemos una película que puede entretener a nuevas generaciones y a todo aquel que ha vivido en un universo paralelo sin tener la más mínima idea de lo que es Dragon Ball. Porque para aquellos que sí la han visto, se trata de una mancha para el universo de la serie, que esperemos que con el paso de los años caiga en el mayor de los olvidos, se entierre en algún lugar inhóspito del mundo, y no vuelva a ver la luz jamás.

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