La agricultura, en un sentido amplio, es el conjunto de conocimientos y de actividades que tienen por objeto la explotación del medio natural, mediante el cultivo de ciertas plantas y la domesticación de algunos animales útiles para la producción de alimentos y otros productos de interés económico. También se suele incluir la producción forestal, aunque se haga el aprovechamiento de los árboles silvestres. Pero en un sentido estricto, el término agricultura sólo se refiere al cultivo de los vegetales y excluye la ganadería, aunque a menudo hay una explotación mixta de animales y plantas. A partir del siglo XIX, los conocimientos científicos interdisciplinarios que conlleva la agricultura se agrupan en la agronomía.

A escala mundial, la mayoría de la población activa se dedica a la agricultura, en sentido amplio, pero esta actividad sólo representa un 4% del producto interior bruto del mundo.

La superficie mundial de tierras cultivadas en el año 2000 era de 1.500 millones de hectáreas, que equivale al 11% de la tierra emergida del mundo.

Agricultura y medio ambiente

La agricultura tiene un gran impacto en el medio ambiente. En los últimos años, algunos aspectos de la agricultura intensiva a escala industrial han sido cada vez más polémicos. La creciente influencia de las grandes compañías productoras de semillas y productos químicos y las procesadoras de comida preocupan cada vez más tanto los agricultores como el público en general. El efecto desastroso sobre el entorno de la agricultura intensiva ha causado que vastas áreas anteriormente fértiles hayan dejado de serlo por completo, como ocurrió en tiempos remotos en Oriente Medio, antes la tierra de cultivo más fértil del mundo y ahora un desierto.

La agricultura en los países pobres

La mayoría de estos países sufrieron la colonización europea; dedican una gran parte de la población activa en la agricultura (hasta el 80% en algunos casos), pero no disponen del uso de gran parte de los inputs (maquinaria, abonos, semillas y plantas seleccionadas, sistemas de regadío) de los países desarrollados.

Esta agricultura se caracteriza por:

  • Baja formación de la mano de obra.
  • Se dedican a la agricultura de autoconsumo, es decir, un recurso cultivado pertenece sólo a la persona o la familia que lo ha cultivado.
  • Utilizan técnicas y materiales de cultivo bastante primitivos y poco desarrollados, ya que no tienen muchos recursos para conseguir otros mejores.

En África subsahariana, la productividad agrícola per cápita, desde los últimos años del siglo XX, ha experimentado un crecimiento del 2,5%, mientras que la población aumentaba a un ritmo del 3% anual. Esto hace que la situación nutricional haya empeorado. La agricultura en África tenía, en 2010, una productividad equivalente a 10.000 kilocalorías por hectárea, y era la menor, por continentes, del mundo, ya que la media mundial era de 20.000 kcal y la de Asia de 25.000 kcal.

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